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tráumas

El Tráuma ocurre cuando: La persona ha estado expuesta a un acontecimiento estresante o situación (tanto breve como prolongada) de naturaleza excepcionalmente amenazadora o catastrófica, que podría causar un profundo disconfort en casi todo el mundo.

En la infancia, la supervivencia del niño/a depende de sus cuidadores. Cualquier conducta de abuso o de abandono lo puede vivir como una amenaza a su vida y, por tanto, afectarle traumáticamente.

 

En los países desarrollados se abusa física, sexual o psicológicamente de un importante porcentaje de niñas/niños por parte de sus cuidadores. Estos autores llegan a las siguientes conclusiones:

  • Los maltratos son muchas veces continuos y constituyen una situación crónica para los niños/as.

  • La pobreza de los padres, el bajo nivel educativo y las enfermedades mentales suelen asociarse con el maltrato infantil.

  • El maltrato infantil tiene en las niñas/os efectos duraderos en la salud, problemas con drogas y alcohol, comportamiento sexual de riesgo, obesidad y comportamiento criminal, desde la infancia hasta la edad adulta.

  • El abandono es al menos tan perjudicial como el abuso físico o sexual.

 

El problema reside en que las conductas que se desarrollan en esas edades quedan automatizadas y se repiten en la edad adulta. Así, se ha visto que en todos nosotros las conductas de apego que se desarrollan en la relación con los cuidadores se repiten en las relaciones de pareja.

Sabemos que los recuerdos de eventos pasados nos evocan reacciones emocionales muy similares a las que provocó el suceso en sí mismo. Si no se evitan esas reacciones y se sigue con la vida normal, su influencia en el bienestar de la persona acabará minimizándose. Sin embargo, cuando se trata de evitar a toda costa el sufrimiento emocional, se lucha contra los pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones que recuerdan el hecho traumático.

 

Entonces, el sufrimiento se perpetúa y crece, porque cuanto más queremos echar de nuestra cabeza un pensamiento, más presente está. De esta forma, aparecen efectos como los recuerdos recurrentes (flashbacks), pesadillas que provocan una gran activación fisiológica, que no mejora con el transcurso del tiempo.

La inutilidad de los esfuerzos que realiza la persona para controlar el sufrimiento provoca sentimientos de depresión y valoraciones negativas de sí mismo, porque considera que algo no funciona en él porque no puede controlar el sufrimiento. El hecho de que el suceso traumático haya sido inesperado y súbito le lleva a temer que en cualquier momento y cualquier lugar pueda volver a ocurrir. Esto le genera una visión del mundo como un enemigo hostil que puede atacar en cualquier momento.

Por distintas razones, de orden natural, social, político, etc. siempre existe la posibilidad que una persona, cuando menos se lo espera, pase por un momento de angustia intensa, desesperación o de un impacto emocional severo, comúnmente conocido como momento o evento traumático, donde por lo general puede estar en peligro su vida, su integridad física o emocional o de alguien cercano, o sencillamente le toca presenciar ese peligro, esa muerte o daño en otras personas.


Cuando lamentablemente una persona pasa por una experiencia donde ha vivido algún peligro o se ha sentido imposibilitada ante una situación muy estresante e inesperada, como un accidente severo, una catástrofe natural, un atraco o secuestro, u otro evento altamente traumático, generalmente, en los días siguientes suele haber momentos en que esta persona experimenta crisis ansiosas con miedos intensos a través de recuerdos, sueños o pesadillas, en oportunidades sin motivo aparente o en ocasiones en que es expuesta a situaciones o estímulos similares o asociados.


Se puede afirmar que estas reacciones están dentro de lo esperado como normal en la mayoría de las personas, que a medida que van pasando los días van modificando la emoción asociada al recuerdo para crear y recuperar la tolerancia al contenido de dichos recuerdos.


Sin embargo, hay personas que presentan una sintomatología más severa y con mayor frecuencia, muy comúnmente en las primeras semanas siguientes al evento traumático. En estas personas es frecuente observar:

 

  • Aparición de crisis de desesperación.

  • Permanentes sueños y pesadillas donde reviven lo sucedido

  • Sentimientos de culpabilidad por seguir vivo o no haber podido evitar lo ocurrido

  • Bloqueos psicológicos con reducción de la expresión de los sentimientos llegando incluso a presentar crisis de amnesia que le impiden recordar el evento traumático

  • Reducción o pérdida de interés en actividades antes placenteras

  • Sensación de un futuro de desolación y restricción de la vida afectiva

Referencia WEB. http://www.psicoterapeutas.com/pacientes/Trauma.html;  http://gerardovelasquezd.blogspot.com.co/2009/01/las-secuelas-de-los-eventos-traumaticos.html

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