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heridas

La mayoría de las personas nos preocupamos cuando nos hacemos alguna herida o nos hacemos daño con algo. Tenemos mucho conocimiento acerca de los síntomas físicos que sufrimos, pero… ¿Qué ocurre cuando tenemos heridas emocionales? ¿Cómo le ponemos una tirita a una herida emocional y dejamos que se cure por sí sola?

Prácticamente todos nosotros tenemos alguna que otra herida emocional. ¡Sigue leyendo! Mairena Vázquez, psicóloga, te explica todo sobre las heridas emocionales: Qué son, cómo se producen en la infancia o en la pareja, cómo se detectan y cómo sanarlas. 

 

Heridas emocionales ¿Qué son?

A lo largo de nuestra vida experimentamos diferentes y variadas situaciones. Como consecuencia de algunas situaciones desagradables podemos sufrir experiencias dolorosas que nos cuesta más trabajo resolver.

 

Al igual que las heridas físicas que dejan cicatrices en nuestro cuerpo, las heridas emocionales dejan cicatrices que se pueden ver manifestadas en la actitud y la personalidad de la persona que las padece. Esto ocurre sobre todo cuando dejamos pasar nuestros problemas emocionales pensando que se resolverán por sí solos con el paso del tiempo.

Las heridas emocionales se producen cuando un determinado acontecimiento o situación cercano nos genera una emoción intensa de dolor, rabia, tristeza, miedo, desesperación, pánico,… y no lo resolvemos de manera adecuada. Las heridas emocionales tardan más tiempo en curarse que las heridas físicas.

El sentir emociones negativas a lo largo del paso del tiempo entra dentro de la normalidad. El problema comienza cuando no somos capaces de resolver la situación y el dolor que nos genera queda fijado en nuestro interior, lo cual con el paso del tiempo acaba provocando una herida.

Creemos que el tiempo lo cura todo pero cuando hay heridas tan profundas como algunas heridas emocionales, lo único que conseguimos es hacerlas más graves. Muchas veces creemos que con el paso del tiempo seremos capaces de cerrar la herida pero no es así. Nos acostumbramos a vivir con esa carga pensando que con el tiempo lo olvidaremos y no nos damos cuenta que cada vez somos menos capaces de enfrentarnos a ello.

¿Cómo se detectan las heridas emocionales?

Las heridas emocionales tienen algunas similitudes con las heridas físicas. Cuando observamos alguna cicatriz de nuestro cuerpo, nos viene el recuerdo de cómo nos la hicimos, con quien estábamos, si nos dolió mucho, etc…

Con las heridas emocionales ocurre algo muy semejante, cada vez que “vemos la herida emocional” hacemos un repaso de manera inconsciente al suceso, situación o persona que nos hizo daño. De este modo cuando accedemos al recuerdo, activamos las heridas y las emociones que se encuentran asociadas. Volvemos a sentir miedo, rabia, impotencia… e incluso se puede perder el control de las propias emociones

 

¿Qué son las emociones?

Cuando vivimos experiencias dolorosas, las emociones toman el control de la situación, nos impiden ser objetivos y racionales y hacen que nos sumamos en la más absoluta tristeza, rabia y demás sentimientos negativos. Nos creemos incapaces de aceptar y afrontar la situación y cada vez que la recordamos aparecen de nuevo los problemas en la autoestima y el resentimiento.

¿Has escuchado eso de que “el pasado siempre vuelve”? El pasado a veces vuelve en forma de heridas emocionales cuando no conseguimos interiorizar eso que tanto daño nos provocó hace tiempo. Las heridas emocionales del pasado vuelven atacando nuestra autoestima y personalidad en forma de inseguridades y miedos haciendo que a veces nos comportemos de manera más agresiva con los demás, perdamos el autocontrol en determinadas situaciones,…

Somos el resultado de todo lo que hemos vivido.

 

 

Heridas emocionales en la infancia, ¿cómo se producen?

 

Durante los primeros años de vida o incluso durante las primeras experiencias es cuando se producen las primeras heridas emocionales e incluso a veces, las heridas más profundas y que más marcan el desarrollo y la personalidad de las personas. A veces se trata de creencias tan fuertes que impiden el desarrollo y el avance en el momento presente afectando a nuestras emociones cuando somos adultos.  Por todo ello es muy importante educar en valores a nuestros hijos en valores.

Entre las heridas más frecuentes producidas en la infancia podemos encontrar las siguientes (entre muchas otras):

  • Miedo al abandono producido cuando alguna de las figuras de apego no responde como protección frente a los miedos e inseguridades del niño. Esto genera heridas emocionales como inseguridad y dependencia emocional en la vida adulta. Técnicas de modificación de conducta en niños.

  • Miedo al rechazo y a la traición ocasionado cuando los niños sienten que sus padres, amigos o figuras más cercanas les rechazan por diversos motivos y/o cuando sienten que se les prometen muchas cosas pero nunca se cumplen. Esto ocasiona que en la vida adulta esas personas se autorechacen a sí mismas, no se valoren lo necesario e incluso prefieran estar solos y aislados del resto.

  • La violencia y humillación o lo que es más conocido actualmente como bullying ya sea en entornos como escuelas o el hogar hacen que la persona que los sufre se convierta en un adulto con una autoestima baja e incluso tienda a la depresión cargando en una mochila muy pesada todos los recuerdos de las humillaciones que sufrió.

  • Miedo a lo desconocido producido cuando los padres o figuras de referencia subestiman los miedos del niño y les dicen que no sean cobardes por su miedo por ejemplo al agua, a quedarse solos,… A todos nos ocasiona miedo lo desconocido y a los niños en pleno desarrollo más aún ya que para ellos todo es nuevo. Si no se respeta y se actúa con paciencia, se pueden formar adultos con muchas inseguridades y con miedo a los cambios. Descubre la importancia de las neuronas espejo.

Todas las experiencias influyen en nuestra personalidad y nos modifican por dentro (qué es la neuroplasticidad y la capacidad del cerebro de cambiar). Cuando con el paso de los años volvemos a revivir esa herida emocional que tanto daño nos ha causado, nuestro niño interior vuelve a actuar como si estuviera en peligro y hace que actuemos de una manera que quizás no es la más adecuada.

Según Cindy Chafoya, psicóloga con especializada en programación neurolingüística, “las heridas emocionales tienen sus causas en situaciones y problemas vividos en dicha etapa que no fueron superados en su momento; de hecho, muchas de esas vivencias dejan cicatrices en lo más profundo del inconsciente y desde ahí ejercen su influencia sobre la vida diaria, aunque la mayoría de las veces ni siquiera se es consciente de ello”.

¿Qué ocurre cuando sufrimos heridas emocionales por una relación sentimental?

Las heridas emocionales también influyen en las relaciones de pareja. Todos nosotros tenemos un pasado que puede influir para bien o para mal en nuestro presente y en este caso, en nuestra relación sentimental actual.

 

Al mismo tiempo, se pueden crear heridas emocionales con relaciones de pareja fallidas ya sea por infidelidades, finales trágicos y/o inesperados, periodos de mucho sufrimiento,… lo que puede generar problemas en relaciones futuras. Cuando se ha dejado varias relaciones por diversos motivos, la persona en cuestión va adquiriendo unos miedos e inseguridades en relación consigo mismo en la pareja o con el tipo de parejas que ha tenido, lo que le lleva a posibles dificultades, problemas como por ejemplo dependencia emocional y miedos.

Un paso fundamental es no negar lo que sentimos en cada momento y evitar ocultar nuestras heridas emocionales ya que lo único que conseguimos es hacer nuestras heridas más profundas. En casos así, es importante solucionar los conflictos internos pasados para que no interfiera negativamente en nuestro presente y futuro.

 

¿Cómo sanar las heridas emocionales?

Muchas personas opinan que lo más importante para no sufrir es centrarse en el momento presente y dejar el pasado atrás. Se nos olvida que en la actualidad somos lo que somos gracias a los momentos buenos y malos que hemos vivido con el paso de los años, a las personas que nos han ayudado pero también a las personas que tanto daño nos han hecho, a los caminos que hemos seguido pero también a los caminos que hemos dejado ir.

Nuestro cerebro guarda las experiencias emocionales y los recuerdos pero lo importante en el momento presente no es tanto lo que ocurrió y nos hizo daño, sino cómo lo vivimos ahora. No debemos obligarnos a olvidar ese suceso que nos marcó la vida sino intentar pensar en él de manera que ya no nos haga daño.

Llegados a este punto te preguntarás que debes hacer para sanar tus heridas emocionales y que al mismo tiempo esas heridas dejen de hacerte daño y obstaculizar tu vida.

Lo primero que debes saber es que una herida emocional no cicatriza en un par de días ya que lleva un proceso lento y costoso. Acepta tus heridas emocionales como una parte más de tu persona y de tu historia. Es importante que recuerdes que dentro de lo malo siempre hay algo bueno y que de todas las experiencias que vivimos a lo largo de nuestras vidas podemos sacar una enseñanza y un aprendizaje.

Cristo es el único que puede borrar todas nuestras heridas, si dejamos nuestras cargas en Él. Para eso vino al mundo por primera vez, para borrar nuestros pecados, llevarse nuestras enfermedades y sanar nuestras heridas.

Tomado de https://blog.cognifit.com/es/heridas-emocionales/

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